Cómo Ornella pasó de trabajar 14 horas por día y estar al borde del burnout
a trabajar la mitad, aumentar su valor hora un 300% y recuperar su vida.

Si sólo tenés 2 minutos, esto es lo que cambió

Orne llegó al programa trabajando en promedio 14 horas por día, durmiendo 5 horas por noche y sintiendo que tenía que pagar ese “progreso laboral” con su vida: su familia, sus amigas, su descanso, su disfrute. Su nivel de agotamiento emocional era de 40 puntos en la escala de Burnout.

 

Seis meses después:

Trabajo

14 → 7

horas promedio por día

Valor hora

+300%

mejor posicionamiento

Agotamiento

40 → 13

escala de Burnout

Ingresos

+33%

mensuales

Sueño

8h

buena calidad

Ánimo / humor

6,0 → 9,6

escala 1-10

Balance trabajo-vida

4,00 → 6,33

puntaje

Lo más importante no fue trabajar menos ni ganar más (aunque consiguió ambas cosas).

Sino dejar de sentir que el crecimiento profesional exige sacrificar la vida personal.

Este es el caso completo de cómo logró crecer profesionalmente sin seguir pagando el precio con su salud, su descanso y sus vínculos:

Cuando crecer empieza a costar demasiado

Antes de empezar el programa, el trabajo era el centro absoluto de la vida de Ornella.

Como psicóloga, trabajaba en promedio 14 horas por día (entre sesiones y planificación), viajaba 2 horas diarias hasta el trabajo y dormía apenas 5 horas por noche.

Veía 12 consultantes por día, organizaba el resto los fines de semana y sentía que no podía bajar el ritmo sin que “todo se cayera”.

Por fuera, se veía como compromiso, responsabilidad y muchas ganas de crecer.
Por dentro, era agotamiento.

En sus palabras:

“Vivía constantemente preocupada y agotada.”

“Sentía que estaba pagando ese progreso laboral con mi vida.”

 

Había dejado de ver amigas, postergaba reuniones familiares, había abandonado hobbies y espacios de descanso.

💭 La creencia que sostenía todo era clara:

Crecer profesionalmente implicaba exigirse sin pausa. Aún a costa del bienestar.

 

A nivel emocional, el desgaste era evidente: Cuando la evalué, su puntaje de agotamiento emocional en la escala de Burnout era de 40 puntos.

Sabía que algo tenía que cambiar porque estos costos eran insostenibles.
Pero no sabía cómo.

Además, al no conocer otra forma de crecer que no fuera quemándose en el camino, tenía MIEDOS más que comprensibles:

  • Miedo a perder lo que había logrado.
  • Miedo a que bajar el ritmo significara retroceder.
  • Miedo a no estar a la altura.

En ese punto, nos encontramos 🫱🏻‍🫲🏽

De reaccionar a lo urgente, a construir con dirección

El trabajo no empezó por “hacer menos cosas”.
Empezó por ordenar el criterio.

Lo primero fue clarificar tres elementos que estaban desdibujados:

  • Qué tipo de vida quería construir (visión).
  • Qué áreas eran realmente prioritarias (roles).
  • Qué valores debían guiar sus decisiones.

A partir de ahí, el foco pasó de “hacer más” a hacer lo que mueve la aguja.

 

En paralelo, trabajamos tres ejes centrales:

1️⃣ Dirección y organización estratégica

  • Rediseñó su semana en función de prioridades reales.
  • Limitó las horas de planificación.
  • Aprendió a diferenciar tareas de alto impacto de tareas accesorias.
  • Implementó un sistema de planificación y revisión semanal que hoy sostiene de manera constante

2️⃣ Ejecución y hábitos sostenibles

Logró cumplimiento sostenido de hábitos clave:

  • entrenar, ver amigas semanalmente, limitar redes sociales a 30 minutos diarios, dormir 8 horas, estudiar todos los días

No se trató de motivación. Se trató de estructura.

El cambio no fue dejar de ser ambiciosa y aspirar a mayor crecimiento.
Fue dejar de operar en automático.

3️⃣Habilidades psicológicas

El problema no era solo organizativo.
Gran parte del sobretrabajo estaba impulsado por pensamientos perfeccionistas (estándares muy elevados), y el clásico “síndrome del impostor” (dificultad para reconocer logros personales y dudar de la propia capacidad).

Orne aprendió a:

  • Regular su atención para estar más presente y permeable a la info del contexto.
  • Distanciarse de pensamientos pocos útiles
  • Tomar perspectiva.
  • Regular emociones sin dejar que definan sus decisiones.

Las escalas reflejan este cambio: su puntaje total en flexibilidad psicológica (CompACT) pasó de 96 a 130.

Los resultados concretos (y cómo se ve su vida hoy)

1️⃣ Tiempo y carga de trabajo

Antes del programa, Orne trabajaba en promedio 14 horas por día (sumando sesiones, planificación y viaje). Dormía en promedio 5 hs por noche.

Al finalizar:

  • Trabaja 7 horas promedio por día
  • Duerme 8 horas por noche, con buena calidad de sueño

No redujo horas porque “aflojó” y se resignó. Lo hizo porque empezó a trabajar con criterio.

Hoy rinde mejor trabajando la mitad.

2️⃣ Ingresos y valor profesional

Una de sus mayores preocupaciones era que bajar el ritmo implicara perder crecimiento.

Ocurrió lo contrario.

  • Aumentó sus ingresos mensuales un 33%.
  • Incrementó su valor hora un 300%.
  • Logró dejar su trabajo en relación de dependencia (ese que le daba “estabilidad” pero que era lo que peor le rendía en valor hora).

No trabaja más para ganar más. Trabaja mejor posicionada.

3️⃣ Burnout y bienestar emocional

Al comenzar, su nivel de agotamiento emocional en la escala de Burnout era de 40 puntos. Ese puntaje descendió a 13.

La despersonalización pasó de 10 a 2. Además, su ánimo subjetivo pasó de un promedio de 6,0 a 9,6.

4️⃣ Balance trabajo–vida

En la escala de balance global trabajo-vida, su puntaje pasó de 4,00 a 6,33. El trabajo dejó de interferir en su vida personal, pasando de un puntaje de 2,29 a 5,86 en esa subescala.

En términos simples:
de operar agotada y desconectada, a sentirse con energía, presencia y en equilibrio.

Además, consiguió un mayor puntaje y equilibrio en TODAS las áreas evaluadas:

Más importante que el número fue lo que empezó a sostener:

  • Encuentros semanales con amigas
  • Tiempo de calidad con su familia
  • Reducción del uso de redes sociales a 30 minutos diarios
  • Cumplimiento sostenido de hábitos clave

No fue solo “sentirse mejor”.

Fue cambiar su estilo de vida.

Lo que realmente importa

Los números SON importantes. Pero lo son porque reflejan el cambio en la filosofía y estilo de vida de una persona real, de carne y hueso, que estaba en la misma situación en la que hoy muy probablemente, estás vos 🫵🏼.

Orne se lleva todo esto con ella para siempre. En sus propias palabras:

“Aprendí algo que para mí era impensado: es posible sostener el progreso y la excelencia sin dejar de lado el bienestar.”
“Pude hacer el cambio más grande: dejar de vivir en automático y empezar a vivir de verdad.”
“Hoy tengo una rutina saludable y equilibrada, con espacio para el progreso profesional y para el autocuidado.”
“Mi mente ya no me frena.”
“Me siento en paz, en armonía con mi vida.”

Antes, el crecimiento estaba asociado a ansiedad, agotamiento y miedo.

Después, el crecimiento empezó a convivir con tranquilidad, claridad y dirección.

Como ella misma resume:

“Pasé de sentirme agotada, ansiosa y atrapada en el ‘tengo que hacer más’ a poder crecer profesionalmente con equilibrio, claridad y bienestar.”

Y quizás la frase que mejor sintetiza todo el proceso sea esta:

“No tiene precio la tranquilidad que se siente cuando vivís una vida equilibrada y alineada con lo que es importante para vos.”

Ese fue el verdadero resultado.

No trabajar menos ni ganar más (aunque consiguió ambas).

Sino dejar de sentir que el crecimiento profesional exige sacrificar la vida personal.

¿Te sentís identificado con esta historia?

Tal vez no trabajás 14 horas por día. Pero quizás:

  • Vivís con la sensación de estar siempre corriendo o apagando incendios.
  • Sentís que tu trabajo está ocupando demasiado espacio (ya sea en horas o “mentalmente” sin lograr desconectar).
  • Sentís que hacés mucho, pero avanzás poco.
  • Postergás vínculos, descanso o disfrute “hasta que pase esta etapa” (que no pasa más).
  • Sabés que algo tiene que cambiar, pero no encontrás cómo hacerlo sin perder crecimiento.

 

Si querés lograr lo que logró Ornella:

  • Diseñar sistemas personales de organización y foco alineados a tus objetivos reales.
  • Tomar decisiones estratégicas con criterio, en lugar de reaccionar a lo urgente.
  • Regular emociones y pensamientos que te frenan (ansiedad, miedo, culpa, sentimientos de incompetencia personal, estándares perfeccionistas no-realistas)
  • Construir límites claros que te permitan desconectar sin que tu crecimiento se frene.
  • Integrar hábitos sostenibles que hagan compatible tu ambición con tu bienestar.

 

Entonces podés postularte para formar parte de la lista prioritaria del Acelerador de Crecimiento Equilibrado.

Cuando abra nuevos cupos, las personas en esta lista serán las primeras en enterarse.